lunes, 27 de octubre de 2008

Un primer poema
























Siento hoy la sed espesa del arrepentimiento,
me ahoga el recuerdo y sangro luces.
Entre las manos de oración
surgen espinas y tu imagen se refleja,
nítida, sobre el estanque de ámbar.

Vacías de ti han quedado las cuencas
que un pretérito tiempo se gozaban,
contemplando el laberinto hostil de tu belleza.

Ateridos de ausencia, quebrados ya sus pies,
los versos van en torno a un nudo en la garganta,
en una letanía de hiel y desespero.

Nada puede cambiar lo que no sucedió.
Tal vez, desde el silencio azul,
vuelva a escuchar tus lágrimas.




Paco Montesinos 7 de octubre de 2008

1 comentario:

sedemiuqse dijo...

Paco es precioso el poema…haz que suceda lo que tu deseas.
Besos
Je.