
( Aviso importante: No funciona la tilde del teclado de mi pc )
El,
fugitivo del caos,
se acomodo en su entraña
cansado de agitarse
entre paredes visceras,
exhausto de parar
con sus manos el tiempo.
Y compartio con ella
su batik de esmeraldas
y azabaches de nieve
que arrastraban
los mares a poniente.
Esquivo la razon,
lapidaria en su logica
sin perder su mirada
hundida en la tiniebla
al borde de los sueños.
No pretendio otra cosa.
Ser, solamente ser,
un atisbo de ella
en el concepto extraño,
todavía indescifrable,
de lo eterno.