viernes, 5 de febrero de 2010

Un estudio norteamericano...




Un estudio norteamericano afirma que existe una relación directa entre el consumo de palomitas de maíz y la enfermedad de Parkinson .

Científicos de la Universidad de Yale han publicado en la prestigiosa revista Journal of Neurology and other Tales un interesante estudio dirigido por el neurobiólogo de origen italiano Dr. Tom Atefritti.
Según este estudio existe una fuerte correlación entre el consumo de palomitas de maíz y la aparición temprana de la enfermedad de Parkinson. En el citado artículo de Journal of Neurology, el profesor Atefritti afirma : “ Hemos encontrado que el 93,39% de los pacientes de Parkinson de inicio temprano, es decir aquel que se manifiesta antes de las 7 de la mañana, incluso los días festivos, habían ingerido a lo largo de su vida al menos 1 palomita, siendo la frecuencia más alta entre los que habían consumido 2 o más. Sin embargo, el 6,61% restante, que no habían probado ni una sola palomita en su vida, también experimentaron un cuadro de Parkinson de inicio temprano, probablemente por el trauma psicológico sufrido a causa de la racanería de sus padres quienes siempre les largaban la milonga de que podían atragantarse con las palomitas y por eso no se las compraban como si que hacían los inconscientes padres de los demás niños.
Curiosamente, estos pacientes apalomíticos eran los que sufrían mayores episodios de disfagia, y algunos de ellos, es el caso de Benjamin Tremor Jr. , habían llegado a fallecer hasta cinco veces. “ Recuerdo, explica Benjamin Tremor Jr., que mi padre siempre se negaba a darme los 10 centavos de las palomitas y al llegar a casa los echaba en una hucha con forma de cerdito. Él decía que era para que pudiese estudiar leyes en Harvard, cuando llegase el momento.
Un día mi padre rompió el cerdito y con los 6500$ en monedas de 10 centavos que contenía, me compró en la tienda de encurtidos , sellos de caucho y armas del Sr. Pibody un cuarto de banderillas picantes, un rifle Winchester y munición suficiente para invadir la Unión Soviética.
Llegué al cine de la pequeña localidad de Slimville, Nebraska, donde había pasado toda mi infancia y entré disparando sin tregua contra las estanterías del ambigú. Exigí a la dependienta que me diese de inmediato todas las bolsas de palomitas que hubiera en el establecimiento. Tuve suerte; aquel mismo día había llegado de Omaha, Nebraska, el camión que repartía las palomitas y me fui de allí corriendo con más de 3.500 bolsas. Me las comí todas y fallecí de un ataque de sed. El siguiente fallecimiento fue con el pavo del Día de Acción de Gracias, la familia se rió mucho y el último que recuerdo fue con un sandwich de mantequilla de cacahuete que tal vez estuviese caducado pues pude contar al menos tres parejas de hamsters corriendo alborozadas sobre el sandwich al abrir el paquete “. Tras publicarse este estudio la FDA estadounidense ha tomado cartas en el asunto y le han salido muy buenas, por lo que es de suponer que jugará fuerte.
Paco Montesinos

3 comentarios:

Ricardo dijo...

jajaja

begoña dijo...

GENIAL !!! como siempre, gracias por las carcajadas. bss,

tate dijo...

Bueno no se si comer chocolate o palomitas. Lo mejor será bañar las palomitas en chocolate.
Carmen