
Del cielo se han vertido
mil lágrimas de ángel
para goce de niños
y azote de salmueras.
Los prebostes alaban
las eficacias propias,
también, por una vez,
incluso las ajenas.
“Se evitó así el colapso “
“Se rozó la catástrofe “
“Se actuó eficazmente”
“Intervino el ejército”
Han pasado tres días
y donde siempre
ha escupido el diablo.
No llamaré azar
a quien marca los naipes,
a quien elige hora,
a quien diseña atrezzo.
No es cosa de ruleta
el genocidio.
Contaremos los muertos,
sus muertos,
una cifra,
que nos conviene grande,
pues será un titular:
“Port au Prince saqueada “.
Paco Montesinos 13 de enero de 2010