miércoles, 19 de noviembre de 2014

Y de pronto, otra vez















Y de pronto, otra vez,
del humus de la culpa
amaneció tu noche,
cocodrilo sin lágrimas,
devorando silencios
y verdades a medias.
Recogí mis enseres
uno a uno,
del lienzo de tus pausas,
como la bisectriz
fragmenta el ángulo,
en otros dos iguales
y distintos.
Te eché de menos
mientras bajaba los peldaños
de tus senos de azúcar
latiendo hacia mis labios.
Espérame donde nunca estaremos
opuestos por el vértice.
Yo no llegaré tarde.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

A Alejandro Torres










           A Alejandro Torres                                         

               “ No hay extensión más grande que mi herida ”
                                                      Miguel Hernández

Te sorprendió esa bala,
 esa maldita bala
de trayectoria errónea,
entre el fuego cruzado del destino.
Dicen que estaría escrito,
pero allí, entre mis brazos lívidos,
no había ningún profeta.
Tan solo brotaba a borbotones
tu coraje.
Quisiste  avanzar
hacia otros siempres,
de luces estancadas
entre verbos de plata,
más allá del valor
del que adolece
la injusta circunstancia
de tu presente hostil
erizado de noches.
No hay extensión más grande que mi herida
tan solo tu esperanza
sin obviar ni un instante
el rictus del desgarro,
tu humanidad inmensa,
que a pesar de las sombras
conviertes en castillo
de torres bien esbeltas
donde estamos a salvo,
pues nada en ti hay ajeno
a la estrella polar
donde ordeno mis pasos.










jueves, 25 de septiembre de 2014

Otoño a 23 de Septiembre de 2014











Cuando os vea, una vez más, ya será otoño.
Los  bosques,
si aún queda alguno,
perderán la inocencia
y su verde espectral
acabará por colmar
la paciencia del vaso
y la piel del agua
temblará con la nube.                                          
Quedarán los bosques alopécicos,
de pie en los amarillos.
Mudarán la camisa
anegando la sed
de oropeles y fastos.      
Los suelos del otoño
son la bandera blanca
teñida, savia, sangre
de los que no se rinden.
Caduca la hoja yace
enterrada en la lluvia venida de otras lluvias.
Vanidad es creer  que podemos cambiar
al menos una nota de  esta pieza magnífica,
inmutable y soberbia que nos ha precedido
¡ Cuan absurdo 
 el litigio del hombre con los dioses !




lunes, 15 de septiembre de 2014

Nada nadando en nada



Escribo con el convencimiento
de que lo que yo diga no interesa a nadie,
pero esto no deja de ser una excusa, un subterfugio
para no hacerlo.
Acabo de sucumbir al sueño
encima del teclado.
Me ha despertado un repentino sobresalto,
he ledo lo escrito por mi mientras dormía
y no es peor que otras cosas. Dice así :
mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmnmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm.
El guiño al lector consiste en encontrar la única n dentro de la serie onírico reiterativa de m,  la anormalidad perifrástca dentro de la coherencia formal del texto.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Nunca subiré al cielo








Nunca subiré al cielo,
no quiero estornudar
y ser yo quien arruine
la irrepetible huella de Neil Armstrong.
Además sufro escafandrofobia
tendría que ascender a pelo
y soy muy mesetario para eso.
No, no voy a subir,
tengo miedo de espantar a las galaxias
y que el big bang se invierta
y el futuro se encasquille
como un winchester de feria
y me da apuro.
No, no me esperéis vivos,
tardaré el antitiempo
y creo que  aún no existe.
Liberadme de los tributos del alma,
con eso es suficiente.
Solo soy nanopartícula
de un  poeta escaso y desde luego muerto.
Repartíos el botín a mi salud,
ya no hay consuelo
y yo sigo enganchado
al explícito perfume del asfalto


domingo, 22 de junio de 2014

Porque sin ser he sido




















Porque sin ser he sido
viento en pos del océano,
pluma de león alado
que ruge a su albedrío,
dilema irresoluble
entre el miedo y la furia
que aplazó sine die
un llanto de cariátides.
Porque sin ser he sido
fuego entre tus elipsis,
crepúsculo que alumbra
el argumento inverso
de tus manos de plata.
Porque sin ser he sido
la tierra  que fue vientre,
retablo, alegoría,
el alma que me habita
y un día
será sepulcro.



El sol que no viste













El sol nunca asomó
entre tus lienzos grises
obvió el pan y la sal
que le exigías
desde el lecho promiscuo,
cuando tu eras oración
y el éxtasis silencio.
Tus versos ácidos
buscaban con anhelo
la comunión con el dios
más oscuro
y una lágrima niña
partía desde mi sinsabor
hacia tus dudas.

Mírame ahora,
mírame eternamente
y deja en libertad
tu escueta fantasía,
pues solo es irreal

lo que ya existe.