viernes, 20 de junio de 2014

A Soledad Escassi



Hoy quiero hablarte
como lo hacen
los pájaros al viento,
despacio,
detenido a la espera
de pronunciar nosotros
como un vocablo inédito.

Recuerdo tu mensaje
en aquella hora última.
El vestido,
de un blanco inconcebible,
no ocultaba
el oleaje sereno
que alcanzaba tus playas,
la cálida estructura
del discurso,
la delicada huella
de tus versos
horadando los límites.

Te educó la razón
en todas las verdades,
mujer en la hecatombe
Relámpago invisible
de otras sombras,
de otros atardeceres,
de tu vientre fecundo
que nos dio la palabra.

La palabra que amabas
en circular encuentro,
calmó la tempestad
y dio abrigo a mis dudas.

La palabra en tus ojos,
de madurez ecuánime
que truncaban incógnitas
en balsas de esperanza.

Esas palabras tuyas
que cuidaste con mimo
con afán de que fuesen
faro en la bajamar
bitácora de encuentros.


Hoy entre tantos títulos
como vidas hollamos,
salieron a mi encuentro,
no por casualidad,
tus líneas manuscritas.

Fui feliz una lágrima.
Que no se pare el tiempo.
Porque te he conocido,
no quiero eternidad.


Ahora, tras tu palabra,
tras compartir heridas,
naufragios y aflicciones,
ahora sin la atadura
del tiempo y de la espera,
ahora  si,
soledad es casi todo
lo que anhelo.

                                             A Soledad Escassi



martes, 16 de abril de 2013

me hiere


Me hiere el amarillo
que atraviesa la virginal oscuridad
en que me ahogo
como pez en el agua.
En ese último confín de tus miserias,
donde nunca estaré,
la utopía es hija del cansancio
y del más taciturno aburrimiento.
Me cubre este sudario al final del arco iris,
incapaz de contener la primavera.
que no se atiene al pacto equinoccial.
Me azotan colores, pájaros, insectos,
gorjeos y pétalos de amor, recién caídos.
Es insensato oponerse a la alegría
de un tiempo  que no piensa en ella.
Y así pétreo me quedo una vez más ,
náufrago de soledades,
de tu argumento  inverso y de mis lágrimas.


Paco Montesinos ,10 de abril de 2013.

Esta luz estridente


Esta luz estridente
que lame las heridas
del derrotado invierno,
tal vez sea la señal,la evidencia palpable
del cambio de las cosas.

La nieve maquis
resistirá en las cumbres
hasta que junio asalte su blancura
con fuego a mediodía
y su cadáver líquido brinque por los regatos
del arroyo como un salmo de agua.

Esta luz que desdeña
la duda en quienes dudan,
el miedo en quienes temen,
el odio del que odia.

Esta luz que me abraza y me ayuda a salir
del laberinto unívoco de la noche ya inerte.
Esta luz, a cuyos pies me postro.

 Paco Montesinos    15 de Abril de 2013

sábado, 9 de febrero de 2013

Te juzgué

Te juzgué por defecto
en la extraña medida
en que fuiste mi luz,
a un paso de gigante
de quien ya no era yo.

Solo algunas metástasis
mantenían encendido
el rito y la liturgia,
mas no renuncié a ti
desde ese infierno.

Las noches se acortaban
y las últimas nieves
sepultaron de gris mi calavera,
me quedaba aún el tiempo
de no jugarme el tuyo.

Despiértame con dardos
y caricias de agua
pues me aburre la muerte
tanto como la ausencia
más breve de tus labios.

Regresarán los versos y los besos
al trono del arcángel,
esa es mi parte.
Tu,escribe otro final para el Parnaso.

Disculpad la tardanza

Disculpadme , os lo ruego. Nunca hubiera pensado que mi ombligo era tan grande y que me llevaría tanto tiempo recorrerlo con la mirada. Es posible también que me haya quedado profundamente dormido durante la minuciosa observación de mi yo, seguramente era poco interesante la empresa. En cualquier caso no hay más excusas, os debo y me debo un tiempo que no dejaré sea paasto de la apatía.

martes, 9 de octubre de 2012

Olvido





Llegaste una vez más
sin despertar a nadie,
de algazaras vacío,
en el silencio estricto
de monacales claustros.
Pero yo te presiento
aunque a verte no alcance,
tu estigma me traspasa
como al limo de excusas
ante el llanto de nubes
que con violencia agitan
la quietud del estanque.
El viento gris del céfiro
y las columnas pétreas
sabían de tu llegada.
Te doy la bienvenida
a pesar de que alojes
tu daga en mis costuras.
Ahora descansa otoño
antes de enjalbegar
con pigmentos de fuego
la luz con que nos miras.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Desde aquí, en la otra orilla, donde no habrá confines ni juegos de palabras, partirá mi viaje. Consignaré el destino en tules de ceniza y un dardo de alas fuertes me llevará hasta el límite de tus labios escépticos. Llegaré antes que el sol a tu pecho de arena y avivaré el rescoldo en el mismo lugar donde el tiempo paró a esperar otro tiempo.