lunes, 13 de febrero de 2012

Ofensiva del color


Otra vez muy cerca,
el tacto agazapado
tras las pupilas ínfimas
de esta noche sin calma.
Es el estruendo feroz
de los pinceles
quien toma la colina.
La ráfaga de blancos
silba sobre mi cuerpo,
el negro tabletea
atacando los lienzos,
los ocres y los rojos
aguardan su minuto
entre las sombras
y la sal de la tierra,
como escribiera Alberto,
se bate en retirada
tras la línea de puntos.
Es el fin o el principio,
de otro tiempo que insiste
en la memoria atávica
donde habitan mis pasos.

martes, 7 de febrero de 2012

A Antoni Tàpies


Ni una palabra más
se asomará a mis labios
mientras perdure el luto
de los lienzos.
No haré excepciones.
Empuñaré el fusil del homenaje,
calados los volúmenes,
por munición sus manos.
Vaciaré el cargador del arco iris
en el negro rotundo,
en la arpillera,
en el blanco sutil y terracota.
Su talento de arena
me infunde este valor.
Asaltaré los nidos de la muerte
a pecho descubierto,
pues nada he de perder,
tan solo el miedo.

viernes, 3 de febrero de 2012

lunes, 30 de enero de 2012

Prelación



Me dispuse a firmar con rutinaria atención los documentos que el pasante había colocado sobre la mesa de mi despacho. “Buenos días a todos. Antonio ¿ está preparado el poder de Urquiola ?”Cogí un taxi. Cuando cruzaba el portal eran las nueve. Me preparé un Nespresso. Aparte de Yvone, entregada a sus tareas, no quedaba nadie en casa. Salí de la ducha y escuché los mensajes. La alarma de mi Blackberry me despertó con un leve sobresalto. El orden es la represión castradora de la creación…fue lo último que leí antes de caer dormido.

jueves, 19 de enero de 2012

El viento


El viento, el viento y la memoria
giraban abrazados
sobre zancos de hielo.
En el confín de un sueño
echaron sus redes,
con precisión, los sabios
pero nadie de entre los peces
quiso hacerse a la mar.
La realidad se incomodó
tras el llanto de los débiles.
Cuando no lo esperaba
una gota se acurrucó
en mi rostro y me dijo:
No temáis, él arrasará
el veneno sutil
que os devora las branquias
y reinará después
entre dos calendarios.
Honradle pues nunca os abandonó.

Respira hondo, si es que estás vivo,
hoy aún lo permiten.

martes, 20 de diciembre de 2011

Me sorprendió el silencio


Me sorprendió el silencio
de tu mano,
emergiendo del fuego
en mis entrañas,
sin el rubor doliente
de la sangre.
Me sorprendió la calma
del naufragio,
en la certeza gris
de la noche más turbia,
cuando aullaban los peces
acorralando al lobo
y la manta tiraba
de si misma,
dejando al descubierto
cristales imposibles
con el filo curvado
de un alfanje.
Por qué mentiste entonces,
cuando hubiera servido
un mensaje sin texto
desde el ángulo ajeno
de las cosas.
Y tu ya lo sabías, dolor,
y tu ya lo sabías.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Cuentos de amaneceres


Anuncia el humo vítreo
el lapso que precede
a la noche sin luna.
La oscuridad esquiva
huye de tu relámpago
y diluye su esencia
el tacto de mis dedos.

Es nieve azucarada,
espuma entre las rocas,
sutil golpe de flecha
en la coraza gris de los jinetes.

El dardo incandescente
se oculta allí en su dársena.
Tus manos níveas barruntan otro tiempo
se aprestan a enjugar
el incesante llanto de los árboles.
Gotas de oscuridad
tiñen este gabán reciente de la noche.

Se hace tarde,
tarde para la luna insomne
que no encuentra el momento
de ser fiel a su órbita,
tarde para creer cuentos de amaneceres,
tarde para aguardar
la respuesta esperada.

Quedó en nada la amenaza de bomba,
el parto de la tierra,
y otra hambruna en el cuerno de África
nos cruzó de puntillas.
Llueve al fin en Madrid,
como acaba ocurriendo
desde que uso razón,
tal vez fue por efecto
de la corriente cálida
que erotiza el Atlántico.


Más no todo está escrito.
De pronto la eclosión,
la halitósica sombra
de besos fumarolas
dulces como el azufre.

Los Krakatoas del Hierro
burlan a sus captores.
Esta Tierra promiscua
se amanceba en los brazos
de Poseidón eterno,
de Hefesto el irascible,
del azar y la ciencia.

El desalmado tiempo,
ebrio de soledades
colisionó con tánatos,
y la ecuación perfecta :
E igual a m c dos,
dejó de ser entonces
templo de idolatrías.
No acepto la traición
de neutrinos bastardos

Este es así el dolor,
ésta es mi angustia.
Llueve al fin en Madrid,
el resto es insensato.